Hoy vamos a hablar del perdón, pero de una manera diferente
que es posible supones. ¿Has hecho cosas
en el pasado que te han causado remordimiento lánguido? ¿Hay cosas en el fondo de tu mente y corazón
que todavia sientes vergüenza años después de la acción? ¿Estás luchando de como dejarla?
Desde hace dos dias, he luchado con esto también. No sé de tu situación, pero si he luchado de
algo por un tiempo largo, en mi caso cuatro años, es difícil para mi creer que
Dios puede ayudarme con esta cosa. Parte
de mi ser cree que la oportunidad de sanidad ha pasado. Yo nunca diría que es mi teología, pero en mi
vida practica yo he creído que es algo con que lucharé por el resto de mi vida.
Es algo diferente en perdón cuando estoy dejando el pecado
de una otra persona contra de mi. En
muchas maneras es más fácil cuando el pecado es de otros. Pero, cuando la situación es mi culpa, tengo
un criterio más alto para mi y cuando rompo este criterio, es un pecado que no
es perdonable. En mi opinión, es
inadmisible y por eso necesito castigarme por manera de cargarlo conmigo por
toda eternidad. Por supuesto, todo esto
es para la persona que le hice daño.
Nunca quería que él pensará que la cosa que hice era admisible. Por eso, llevar la consecuencia multiplicada
por cada momento estoy llevando el pecado en mis hombros.
En esta situación, he puesto los sentimientos en el quemador
de detrás de mi vida. Los quemadores de
detrás son buenos porque no están bloqueando nada en la vida diaria...hasta que
Dios empieza a lavar los platos y...ay caramba..allí está. Entonces, empieza el castigo de nuevo. Empieza el oido mio de mi mismo que dice, “Querría
decir que no puedo creer que lo hiciste, pero yo sé que lo hiciste. Eres una persona terrible. Eso es como eres. Esta acción te define.” Entonces, no te gusta a ti mismo, pero
también les frustras a todas las personas en tu vida porque tu actitud no es
atractiva.
Desde hace dos días, Dios me ha pedido afectuosamente traer
esta situación a él. Consistentemente
había encontrado otras cosas que hacer.
No quería hablar con él sobre esto.
Yo quería castigarme porque es cierto que lo merezco. Cargué esta corazón pesado por más tiempo que
fue necesario, hasta que finalmente perdí el control de mis emociones
anoche. Dios me permitió llorar, y
después me guió a dos pasajes de la Biblia que quiero compartir con ustedes
hoy.
Vamos a leer de Mateo 9:1-8.
“Entonces, entrando Jesús en la barca, pasó al otro lado y
vino a su ciudad. Y sucedió que le
trajeron un paralítico, tendido sobre una cama; y al ver Jesús la fe de ellos,
dijo al paralítico: Ten ánimo, hijo; tus
pecados te son perdonados.
Entonces algunos de los escribas decían dentro de sí: Este blasfema.
Y conociendo Jesús los pensamientos de ellos, dijo: ¿Por qué pensáis mal en vuestros corazones?
Porque, ¿qué es más fácil, decir: Los pecados te son perdonados, o decir: Levántate y anda? Pues para que sepáis que el Hijo del Hombre
tiene potestad en la tierra para perdonar pecados (dice entonces al paralítico): Levántate, toma tu cama, y vete a tu casa.
Entonces él se levantó y se fue a su casa. Y la gente, al verlo, se maravilló y glorificó
a Dios, que había dado tal potestad a los hombres.”
Hay muchas cosas importantes en este pasaje. Primero, de todas las cosas que Jesús podría
decir al paralítico, el le dijo primero, “Ten ánimo.” Yo en su lugar, Jesús mirando a un pecador,
yo lo reprendería por sus pecados, porque un pecador necesita entender como
serio es el pecado a Dios. Pero Jesús le
dijó, “Ten ánimo.”
La segunda cosa que Jesús le dijo fue, “...tus pecados te
son perdonados.” Inmediatemente, en un
momento, Jesús corrigió la consecuencia de las acciónes del hombre contra de
Dios. No sabemos que hizo, pero si
podemos imaginar que estamos en esta cama, podemos ver claramente como tan
increible fue este momento. Por ejemplo,
me pongo yo misma en la cama. Por cuatro
años, no había podido caminar en una manera emocional y espiritual. Mis amigos me traen a Jesús y el me dice, “Ten
ánimo, hija; tus pecados te son perdonados.”
Ahora. Termina. Cuatro años limpiada. Como nunca había hecho, ¿Podrías entender
esto?
Inmediatemente despues de esta declaración de Jesús, hay
malos pensamientos en los corazones de los testigos, pero Jesús siempre sabe
que todos están pensando. Nada está
oculto de él. Él les dijo que es cierto que
es Dios, que él tiene la autoridad para perdonar pecados, y él le dijo al
paralítico, “Levántate, toma tu cama, y vete a tu casa.” La cosa más profunda de todo para mí es que
en esta historia , Jesús hace estas dos cosas como iguales: perdonando pecados y levantándose y
caminando. Jesús no nos pide disfrutar
en el perdón solamente, pero también él nos dice que necesitamos levantarnos y
llevar nuestras camas a la casa. Andamos
en un camino nuevo. Somos
diferentes. Somos sanos.
Vamos a leer de Efesios 4:21-24.
“...si en verdad le habéis oído, y habéis sido por él
enseñados, conforme a la verdad que está en Jesús. En cuanto a la pasada manera de vivir,
despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, y
renovaos en el espíritu de vuestra mente, y vestíos del nuevo hombre, creado
según Dios en la justicia y santidad de la verdad.”
¡Bam! ¿Supó que hay
una verdad? Jesús es la persona que
habla de la verdad. A veces, creemos
cosas por muchos años que no son verdaderas.
Por ejemplo, creí que la cosa que hice no era perdonable. Creí que necesité castigarme por la cosa que
hice. Es justo, ¿verdad? Pero estaba paralizada espiritualmente porque
estaba sin perdón en mi corazón de mis acciónes. Había creído una mentira de decepción. Era parta de mi ser, pero nunca era la
intención de Dios que estas cosas me definirían.
Jesús nos trae la verdad.
Esta verdad dice que somos perdonados.
Como el paralítico, para ser perdonado significa levantarnos y caminar. Tengo que dejar mi ser viejo que estaba
paralizada de esta decepción y permitir al Espíritu Santo renovar en el espíritu
de mi mente. Dios no me creó para estar
paralizada; él me creó para seguirle en la justicia y santidad de la
verdad. Esto es mi ser nuevo. Vivo en una verdad y criterio nuevo. Esto es el significado de ser perdonada.
Tengo una pregunta para ti.
¿Estás aferrándote a algo que hiciste en el pasado que crees que merece
un castigo? Aquí está la verdad: sus acciones merecen un castigo, pero Jesús
pagó este castigo por ti cuando él murió en la cruz. La vergüenza que está
paralizándote: Dios nunca quería que
esto se quedara en tu vida. El perdón no
es solamente por el resto del mundo; es para ti también. La Biblia dice que todos han pecado y nadie
ha vivido suficientemente al criterio de Dios.
Pero, la persona que Jesús ha liberado es libre. Él rompió las cadenas del muerto. Él terminó las consecuencias de Dios que
nuestras acciones merecen. Él nos dice, “Estoy
haciéndote nuevo. ¡Levántate y camina!”
¿Cuál es el pecado que necesitas dejar hoy?
No comments:
Post a Comment