Todo lo que he ganado de él sobrepasa una respuesta rápida y
un momento brillante. Estoy mucho más
cerca a su corazón que antés. Hay cosas
de las que estoy segura: Mi Dios me ama
y me ha prometido personalmente sanarme.
No sé cuando ni como; esa es su decisión.
Hace cuatro meses, Dios le reveló a mi amigo Brandon que
Dios iba a sanar muchas cosas en mi vida, incluyendo mis luchas físicas. Él oró por mi fielmente cada día desde este
revelación y Dios ha sido fiel en sanarme emocionalmente aun cuando en mi mente
pensé que era imposible. Hace un mes y
medio, Dios me reveló la misma promesa (que él iba a sanar mi cuerpo) pero lo
hizo con una condición: que yo debo
buscarle, pidiendo por esta sanidad mediante mucha oración y ayuno. El necesitó llamarme para tomar mi mano y
acercarme más a él.
Mucho tiempo pasó hasta yo estaba lista. La sanidad no es solamente físical...cuando
una persona ha luchado constatemente con algo, hay muchas heridas
emocionales. Pero Dios fue sanandome una
a una, dejando atrás momentos tristes.
Su mano de sanidad sacó todo el dolor de mi pasado, sanó relaciones
incompletas, y me liberó de muchos temores destructivos que tuve en mi
vida. Él es sabio en su tiempo, y he
aprendido a confiar completamente en su obra.
Hace una semana, Dios me dijo que el tiempo se ha acercado
para mi sanidad y necesitaba prepararme.
Pasé muchas comidas en ayuno y oración y escuché más de lo normal la voz
de Dios. Él me pusó muchas cosas
increíbles en mi vida; había gente que me dijo mensajes directamente de él, él
contestó mis oraciones muy claramente y especificamente, y tuve un tiempo de
alabanza más llena de su presencia que puedo recordar en mucho tiempo.
La noche antes del encuentro de la iglesia, el enemigo vino
con todo su furia para traer dudas a mi, y casi perdí la lucha. Después de algunos momentos de lágrimas, me
di cuenta que necesitaba llamar a mi equipo para que oren por mi. Todo se pusieron a mi alrededor y empezaron a
orar y algo pasó que no puedo explicar.
El Espíritu Santo descendió de los cielos sobre mi cuerpo y perdí el
control de mis músculos. Una sensación
de hormigueo empezó en mis manos y pies y se movió por mi pierna derecha hasta
mi rodilla. Mis nervios se fueron y no
podía sentir nada. Mi amigo me puso
suavemente en el piso y los demas pusieron sus manos sobre mi cuerpo para
orar. Mi otro amigo tuvo una visión y
sintió algunas cosas arreglandose en mi tobillo. Yo sentí todas estas cosas y cuando era como
una paralítica, sabía que estaba literalmente en las manos de Dios. A mientras escuchaba las oraciones de todos
alrededor de mi y la voz de Dios en mi corazón diciendo “descansa en mi,” yo
disfruté una experiencia que nunca voy a olvidar. Era completamente iniciado y dirigido por el
Espíritu Santo y era una muestra del poder de Dios, no solamente para mi, sino
también para mi equipo.
Me levanté y mi cuerpo sintió como gelatina por un tiempo y
esta noche dormí de lo mejor por mucho tiempo.
Cuando salimos al encuentro, yo sabía lo estaba esperando: mi sanidad divina. Puedes entender que había esperado y orado
por diez años.
El tiempo fue muy diferente a lo que estaba esperando. Fue maravilloso cerrar la puerta de todo mi
pasado que tuvo la posibilidad ser un obstáculo en el ministerio en el futuro,
pero yo estaba frustrada y con paz al mismo tiempo, esperando grandes cosas
pero a veces con dudas, y cuando el tiempo siguió adelante y la sanidad no
pasó, la pregunta de “cuando?” empezó a crecer en mi corazón. Dios me guió ayunar el desayuno, y cuando me
senté para compartir algunas preguntas con él, él me enseño la lección más
importante del proceso.
A veces (pues, muchas veces) parece diferente. Las cosas no pasan como pensamos ni aparecen
cuando lo deseamos. A veces, Dios
espera, y no sabemos la razón. Pero, mi
parte en el proceso era solamente confiar en Dios. Preguntas vinieron a mi mente: Si Dios no me sana este fin de semana, que
diré a todas las personas que están orando por mi sanidad? Dios me dijo, “No te preocupes sobre
esto. No necesitas defenderme; puedo
defender mi propia reputación. La unica
cosa que necesitas hacer es tener fe, y saber que voy a manejar el resto.” Es la verdad.
Esta promesa vino de Dios, y entonces es su responsibilidad
cumplirla. He sido fiel en cada momento,
y él también. En el fin, solo puedo ser
una testiga a este hecho transformador:
mi fe es más fuerte ahora que nunca porque Dios todavía no me ha traido
la sanidad. ¿Tiene sentido? No, pero hay algunas cosas en la vida que no
tienen sentido, pero hay algunas cosas que no es necesario que tengan sentido.
Necesitas saber que sirvo a un Dios fiel que es sabio más
allá del entendimiento de los seres humanos.
Sirvo a un Dios que me despierta cada mañana con su amor y abrazo y que
me llena con las riquezas de su Palabra.
Sirvo a un Dios que sana completamente y nunca es tarde aun cuando estoy
anciosae impaciente para experimentar el momento. Sirvo a un Dios que es tan grande para
manejar mis preguntas y dudas y crecer mi fe porque todavia no ha contestado
mis oraciones. Me levanté esta mañana
del encuentro a la voz audible de Dios; el me llamó por mi nombre. Fue la primera vez que he escuchado su voz audible. Si él quiere darme momentos como estos de
tiempos frustrados, está bien conmigo.
Vale la pena y cada lágrima. Lo más
importante para Dios y para mi más que mi sanidad física es una relación con
Dios que alcanza a la eternidad. Algún
día, mi cuerpo va a morir, pero cada inversión que hago en mi relación con Dios
y el lo hace conmigo no se terminara con el tiempo ni la muerte. Es más real que la realidad yo puedo tocar,
ver, y oír. Él continua transformarme en
medio de mis preguntas, dudas, y expectativas.
Él continua guiandome a un lugar de descanso en sus brazos, no solamente
cuando estoy acostada en el piso y mi equipo está orando por mi, sino también
en cada momento cada día. Estoy
enamorada de mi Jesús, y estoy agradecida por que mi relación con él es
diferente de lo que pensé al principio de este camino con él. Estoy agradecida que Dios sea diferente de lo
que pensé antes. Él está lleno de amor,
profundo, y maravilloso. Yo sé que mi
sanidad va a ser diferente de lo que pensé también y eso esta bien.
He tomado la decisión en mi vida, soy suya completamente
suya. No hay nada en este mundo que
puede separarme de su amor o convencerme ir en otra dirección. Soy suya solo suya por siempre. En lo alto o en lo bajo iré de rodillas a
comunicarme con Dios; mi Dios en quien puedo confiar todas las cosas más
profundas de mi corazón. Es un honor y
un privilegio estar en relación con él.
No intercambiaría un momento de lucha o una oración no contestada. Cuando paresca diferente de lo que yo estaba
esperando, mi decisión será confiar en él...y nunca he sentido decepcionada. Mi Dios que nunca cambia siempre ha sido
fiel, y será por siempre. Todo la
gloria, la honra, y alabanza sea a él.
Amén.
Este dibujo en el blog era hecho del misionero con quien estamos quedando: Vincent Cork.
Es la escena que vio la noche que el Espíritu Santo vino a nuestro
grupo. Esto significa tener un encuentro
con Dios. ¡Alábale!
